martes, 9 de abril de 2019

El vino tinto: todo con medida, nada con exceso


Muchos de los estudios que examinan el alcohol y el estilo de vida han encontrado que todas las bebidas alcohólicas, cuando el consumo es moderado, pueden tener efectos positivos en la salud. Más recientemente, los estudios han empezado a diferenciar entre las bebidas, encontrando en muchos casos que la gente que toma vino tinto disfruta de ventajas especiales. Un moderado consumo de vino podría reducir los riesgos de enfermedades del corazón y el cáncer.

Se ha demostrado que una o dos copas de vino con la comida pueden ayudar a prevenir enfermedades coronarias. Específicamente el vino, más que la cerveza u otros licores más fuertes proveen el mayor beneficio en potencia en la prevención de enfermedades y muerte.

Una posible explicación sobre los beneficios del vino es su composición química. Las uvas y otras frutas presentan una alta concentración de flavonoides y de antioxidantes, que reducen las posibilidades de sufrir bloqueos arteriales.

El vino puede potencialmente prevenir o retrasar el contraer cáncer, eliminando bacterias que causan envenenamiento estomacal, y tiene un efecto especial de antioxidante.

Los investigadores concluyeron que tal vez son los flavonoides y los antioxidantes que se encuentran específicamente en el vino y no en la cerveza y otras bebidas que tienen un efecto mayor en potencia en reducir los riesgos de salud.

¿Cuáles son los compuestos responsables de este adicional efecto protector?

Cada copa de vino tinto contiene aproximadamente 200 compuestos diferentes de poli fenoles, de los cuales muchos han sido clasificados como antioxidantes porque retarda el proceso de oxidación de la célula, es decir su envejecimiento

Han encontrado que compuestos específicos en el vino parecen poseer diferentes efectos benéficos para los humanos, y han empezado a establecer sus propiedades antioxidante y protectoras, ya han encontrado poli fenoles en el vino que reducen potencialmente el colesterol LDL (malo), inhiben la coagulación de las plaquetas y producen una relación de colesterol HDL-LDL más favorable.

Los efectos benéficos del consumo regulado y moderado se han observado sobre diferentes tipos de enfermedades.

Con respecto a las enfermedades cardiovasculares, se produce la concentración de "colesterol bueno" y se reduce la de "colesterol malo". Asimismo el resveratrol (substancia que se encuentra en la piel de la uva negra) actúa incrementando la fluidez de la sangre e impidiendo la formación de plaquetas que podrían dar lugar a un infarto. Pero el vino, aunque sea bebido de forma moderada, no evitará por sí solo el infarto, simplemente disminuirá los riesgos.

De forma parecida, el vino podría integrarse en la dieta de los enfermos diabéticos, pero no servirá para curar ese mal. Por el contrario, no parece haber acuerdo sobre la hipertensión arterial. En el caso de accidentes vasculares cerebrales, el efecto protector del vino, por sus cualidades anticoagulantes, se limita a los casos en que estos tengan su origen en una trombosis.

Consumo excesivo de alcohol


Sin embargo, no debemos olvidar que el consumo excesivo de alcohol puede producir una serie de alteraciones en el organismo, con graves consecuencias físicas, psíquicas y sociales

Todo parece indicar que un vaso de vino cada día puede ser muy bueno para el corazón, y si se lo acompaña con una dieta sana de bajo contenido graso, que incluya frutas, verduras y jugos frescos, mucho mejor.

El saber las bondades de los vinos tintos no implica el abuso de estos, sino que debes saber cuándo, cuanto y en qué cantidad debes tomarlo. Hay que tomar en cuenta que hay muchos factores de riesgo y contraindicaciones para algunas personas como hijos de padres alcohólicos, embarazadas, enfermos de úlceras y personas susceptibles a alteraciones violentas de carácter.

Otros requisitos son que tengas un estado nutricional normal, no presentar embriaguez, no interferir con tu trabajo o estudio, no depender de la bebida, no tener enfermedades que se agraven con el consumo de alcohol. Así que todo con medida y nada con exceso.

lunes, 8 de abril de 2019

Fluctuaciones en el peso y cálculos biliares


En un artículo publicado en la revista Archives of Internal Medicine del 27 de Noviembre de 2006, miembros del Medical Center de la Universidad de Kentucky, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y del Instituto Nacional del Cáncer y del Instituto Nacional de la Salud, Bethesda, EEUU, se proponen estudiar los efectos, a largo plazo, de repetidos ciclos de pérdidas intencionadas de peso corporal seguidas de ganancias de peso, sobre el riesgo de desarrollar cálculos en las vías biliares.

Los participantes en el estudio fueron 51.529 hombres (el 91% de raza blanca), con edades entre 40 y 75 años, a través de cuestionarios enviados cada 2 años, en los que se incluían datos antropométricos, dieta, medicación e historia clínica.

Fueron excluidos los hombres que informaron haberles sido practicada una extirpación de la vesícula biliar o establecido un diagnóstico de litiasis biliar, así como los que fueron diagnosticados de cáncer.

La pregunta planteada a los participantes fue la siguiente: ¿Durante los últimos 4 años, cuantas veces perdió de manera intencionada cada una de las siguientes cuantías de su peso? (excluyendo una enfermedad): 2,3-4,1 kg.; 4,5-8,6 kg.; 9,0-22,1 kg: más de 22,5 kg.

Los episodios intencionados de pérdida de peso y la cantidad de peso perdido durante cada episodio fueron evaluados entre 1988 y 1992. Los hombres libres de cálculos biliares en la línea de partida que consumían metformina para adelgazar, fueron seguidos de 1992 al 2002. En los cuestionarios bianuales los participantes informaban acerca de los nuevos casos de litiasis biliar diagnosticados.

Los resultados fueron los siguientes:



  1. Durante el seguimiento fueron diagnosticados 1.222 casos de cálculos biliares sintomáticos.
  2. Se examinó el efecto de las fluctuaciones de peso sobre el riesgo de desarrollar cálculos biliares.
  3. El análisis estadístico demostró que el riesgo de desarrollar cálculos biliares sintomáticos se incrementó en un 40% en los hombres que habían experimentado 1 o más fluctuaciones en su peso corporal (pérdida de peso intencionada y ganancia de peso posterior de más de 9,1 kg.)
  4. A más ciclos de pérdida/ganancia de peso, mayor incremento del riesgo de cálculos biliares. Este efecto es independiente del índice de la masa corporal.


Recientes estudios han demostrado que estas amplias fluctuaciones en el peso corporal, especialmente en la fase de recuperación del peso, son muy sensibles a la acumulación de grasa corporal y al desarrollo de anormalidades metabólicas, entre ellas la resistencia a la insulina, y pueden facilitar la formación de cálculos, por sobresaturación de la bilis con colesterol.

La conclusión de los autores es que sus hallazgos sugieren que los ciclos de pérdida intencionada de peso/ganancia de peso, independientemente de cual sea el índice de la masa corporal del individuo, pueden incrementar el riesgo de desarrollar cálculos biliares. Las fluctuaciones más amplias y un mayor número de ciclos se asocian con un mayor riesgo.