jueves, 15 de agosto de 2019

Estatinas ¿para qué sirven?


Las estatinas son medicamentos utilizados para bajar el nivel en sangre del colesterol mediante la reducción de su producción en el hígado (a través de la inhibición de la enzima HMG-CoA, clave en esta síntesis hepática).

Demasiado colesterol en la sangre puede incrementar el riesgo de desarrollar la enfermedad cardiovascular a través de su depósito en la capa interna (la íntima) de las arterias, a las que endurece, y progresivamente obstruye su luz, dificultando el flujo de la sangre desde el corazón a las otras partes de cuerpo.

Dentro del colesterol total, es el colesterol de baja densidad (conocido con las siglas LDL por “low density lipoprotein) y conocido habitualmente como colesterol “malo” el que contribuye a obstruir las arterias.

Mientras más baja es su concentración en la sangre, mejor para la salud. El colesterol de elevada densidad (HDL, que son las siglas por “high density lipoprotein”) o colesterol “bueno” retira el colesterol LDL o “malo” de la sangre y lo devuelve al hígado, donde puede ser eliminado.

Mientras más elevada es la concentración en la sangre del colesterol HDL o bueno, más bajo es el riesgo de un individuo de desarrollar la enfermedad cardiovascular.

Los niveles saludables del colesterol y los triglicéridos en sangre son los siguientes:

  1. Colesterol LDL o “malo” menos de 130 miligramos por decilitro (mg/dL).
  2. Colesterol HDL o “bueno” Si tiene menos de 40 miligramos por decilitro (mg/dL) le pone en un riesgo mayor de enfermedad cardiovascular.
  3. Colesterol total, se considera saludable un nivel de colesterol total por debajo de 200 mg/dL.
  4. El nivel de triglicéridos saludable debe estar debajo de los 150 mg/dL.


Los niveles del colesterol total y del colesterol “malo” en la sangre tienden a elevarse en presencia de los siguientes factores:

  1. Las dietas ricas en grasas saturadas y en colesterol presentes sobre todo en los alimentos de origen animal.
  2. La influencia de determinados genes.
  3. El exceso de peso corporal.
  4. La insuficiente actividad física, la cual, por el contrario, cuando es realizada de forma regular, no sólo reduce el colesterol “malo” sino eleva el colesterol “bueno”.
  5. El hábito de fumar desciende los niveles del colesterol “bueno”.
  6. La edad y el género, ya que la concentración de colesterol en sangre se eleva con los años tanto en el hombre como en la mujer.


El objetivo del tratamiento de la elevación del colesterol en sangre (hipercolesterolemia) es disminuir los niveles del colesterol total y del colesterol LDL o “malo” para que no se desarrolle la enfermedad cardiovascular o bien empeore, si ya se ha desarrollado.

Cuando un paciente sin enfermedad cardiovascular es diagnosticado de niveles elevados en sangre de colesterol total y del colesterol “malo” se aconseja, como tratamiento inicial, adoptar durante 6 meses un estilo de vida en el que se reduce el aporte en la dieta de grasas saturadas y de colesterol, asociado a una actividad física regular y el control del peso corporal.

Cuando la dieta y el ejercicio físico regular no son suficientes para reducir los niveles de colesterol, se prescribe medicación casi siempre utilizando las estatinas. Las acciones farmacológicas de las estatinas son las siguientes:

Actúan en el hígado inhibiendo la formación de colesterol y reducen los niveles del colesterol “malo” y elevan los niveles del colesterol “bueno”.

Por otra parte, las estatinas no son recomendables en las embarazadas y en las personas que padecen una enfermedad hepática. En algunos pacientes pueden producir problemas musculares en forma de dolor (mialgias) y debilidad muscular (miopatía de las estatinas).

miércoles, 14 de agosto de 2019

Fluidez en la lectura y mortalidad


En un artículo publicado en los Archives of Internal Medicine del 23 de Julio de 2007, investigadores de la Feinberg School of Medicine de la Northwestern University, en Chicago, se proponen determinar si los bajos niveles de fluidez en la lectura predicen, de manera independiente, la mortalidad por todas las causas y la mortalidad por causas específicas.

Ya es conocido que los individuos con un bajo nivel de fluidez en la lectura tienen menos conocimientos sobre la salud, tratan peor sus enfermedades crónicas (como el evento vascular cerebral) y hacen menos uso de los servicios de Medicina preventiva.

El método utilizado en este estudio ha sido el siguiente:


  1. Un estudio prospectivo fue diseñado en una población de 3260 individuos adscritos al programa de asistencia médica Medicare, en 4 áreas metropolitanas de los EEUU.
  2. Todos los participantes fueron entrevistados en el año 1997 para determinar sus características demográficas, enfermedades crónicas, estado físico y mental, y conducta respecto a la salud.
  3. Los participantes también completaron una versión acortada del Test of Functional Health Literacy in Adults (Test de la cultura sobre la salud para adultos).


Las principales medidas en el estudio prospectivo fueron la mortalidad por todas las causas y la mortalidad por causas específicas (enfermedad cardiovascular, cáncer y otras).

Los resultados fueron los siguientes:


  1. La mortalidad de los participantes con una cultura de la salud adecuada (n=2094), marginal (n=366) e inadecuada (n=800) fue, respectivamente, 18,9%, 28,7% y 39,4%.
  2. Después de los ajustes estadísticos apropiados para otros factores como el nivel socioeconómico y el estado de salud en la línea de partida del estudio, la probabilidad de mortalidad por todas las causas fue de 1,52 y 1,13 respectivamente para los participantes con una cultura de la salud marginal e inadecuada, comparada con la mortalidad de los participantes con una cultura de la salud adecuada.
  3. En contraste, los años de escolarización completados se asocian débilmente con la mortalidad.
  4. Los participantes con cultura de la salud inadecuada tenían unas tasas de mortalidad más elevada por enfermedad cardiovascular pero no para la muerte debida a un cáncer.


Los autores concluyeron en que una inadecuada cultura de la salud ("health literacy") medida por la fluidez en la lectura ("reading fluency") es un factor que predice, de modo independiente, la mortalidad por todas las causas y la mortalidad por enfermedad cardiovascular entre las personas ancianas.

Además la fluidez en la lectura es una variable más poderosa que la educación (años de escuela completados) para examinar la asociación entre el nivel socioeconómico y la salud de las personas.